Testimonial - Daniel Hoye

My experience in El Salvador completely changed my life. I had no idea what to expect when I got on the plane to fly down. I have several friends who were on a trip two years ago, and they told me that it would be an unforgettable experience, but I always had some doubt. I hate to say it, but I definitely went to El Salvador with a North American mindset. After spending 8 days there, though, my eyes were really opened. The people I met and the things I experienced really made me see that we are no different from each other. The only difference is that we have more opportunities here in the United States.
I’ll never forget the children I met in El Salvador. However, that was also the hardest part for me. The children were all so incredible and fun and full of life. I could really see Christ working in them. I’ll never forget one boy we met while delivering the food baskets to the families in Agua Caliente. His name is Daniel and he lives with his family in a small adobe hut on the outskirts of town. Seeing the conditions they lived in was very hard. The house was small and full of animals. They had dirt floors and there was trash littered around everywhere. The smell was unbearable and flies covered the food they had set out on the table. Despite the conditions of the house, Daniel’s smile shined through it all like the sun. He was so happy to see us, and he took the time to make us each a snowflake that he cut out of paper. After we left the house, I broke down in tears. He was such a bright young boy, and it is so hard for me knowing that he will never get an opportunity to get an education and fulfill his dreams. It wasn’t just him though, there were many children we met that are in the same situation as him. That was something I never considered before. I knew of the poverty and struggle in El Salvador, but for some reason I never thought about what it must be like growing up and not having any hope of a future.
After returning to the United States I’ve had a hard time readjusting to my life here. I feel guilty that I have so much here, and the people in El Salvador have so little. My experience has certainly changed the way I think about money. Why spend my money on stupid, unnecessary things when I could send it to El Salvador and make so much of an impact? I’ve really been rethinking the way I live and think.
I would really like to come back sometime soon, Padre. I’m sure you remember my girlfriend, Kayla Titko. We’ve been talking about it, and we’d really like to come down together at some point. She’s a music education major and I have some background with music as well. We thought perhaps we could bring some instruments with us and teach the kids some music basics. I’ve also been practicing my Spanish a bit so perhaps I could teach a little bit of English!

Testimonial – Daniel Hoye

Mi experiencia en El Salvador me cambió la vida completamente. No tenía ni idea que esperar cuando me subí al avión. Tengo varios amigos que había ido dos años antes, y me dijeron que sería una experiencia inolvidable, pero siempre dudaba. Me da pena decirlo, pero fui con una mentalidad norteamericana. Sin embargo, después de ocho días en el país, se me abrieron los ojitos. La gente que conocí y las experiencias que viví me hicieron ver que realmente, no somos tan diferentes. Solo que aquí en los Estados Unidos tenemos más oportunidades.
Nunca me olvidaré de los niños que conocí y sin embargo fue lo más difícil para mí. Los niños eran tan increíbles, divertidos y llenos de vida. Podría ver a Cristo en ellos. Hay un niño en especial para mí, que conocí cuando fuimos a dejar unas canastas básicas a las familias más pobres de El Salvador. Su nombre es Daniel y vive con su familia en una casita de adobe afuerita del pueblo. Ver las condiciones de la casa fue duro. La casa era pequeña y llena de animales. El suelo era de tierra y había basura en todas partes. Hería y las moscas cubrían toda la comida. Pero a pesar de las condiciones de la casa, la sonrisa de Daniel brillaba como el sol. Estaba tan feliz de conocernos y a cada uno nos hizo una copa de nieve de papel. Después de salir de la casa, rompí a llorar. Era un niño tan listo y me destrozaba pensar que nunca recibiría una buena educación ni podría cumplir sus sue!nos. Y no solo él, sino que muchos como él. Es algo en que yo no había pensado antes. Sabía de la pobreza y la lucha de El Salvador, pero no podía ver la realidad de crecer sin esperanzas de un futuro mejor.
Después de volver a Estados Unidos, me ha costado readaptar. Me siento culpable que tengo tanto y la gente de El Salvador tan poco. Porqué gastar mi dinero en tonterías cuando lo podría mandar allá y hacer una diferencia. He estado repensando mucho mi manera de vivir y pensar.
Me gustaría volver pronto. Con mi esposa nos gustaría venir juntos. Ella es licenciada en educación en música y yo también puedo un poquito. Nos gustaría llevar unos instrumentos y quizás enseñarles a los niños algo básico. Además, he estado practicando mi español, así que podría ayudar con las clases de inglés también.

Testimonial - Terry Sell

I traveled to El Salvador for the first time in early 2014.  I got to see the fruits of Padre Rafael Fuentes’s efforts in the area of education for the children and people and communities of El Salvador.  His PNARDS school is thriving and producing good results for the children and parents and the Church in El Salvador.  I’d met Padre Rafael Fuentes at my parish at least twice before.  He is committed to these projects and to his people and seems effective in accomplishing his goals.

Update from Terry

This is my second trip from Northeast Ohio to El Salvador and to visit PNARDS. I have been impressed by the continued progress of the school and the Pilgrim House. I sponsor young people as students in our sister parish in Potonico and support the PNARDS students by giving an annual half-scholarship. It is still sad to see how many children aren’t able to receive a quality education, and worse, they or their parents choose to shortchange themselves of the opportunities. I plan to continue my support and to occasionally buy Spanish language books for the school library. There are still too many extremely poor people here and I hope for the success of the local and national governments to alleviate the many problems. It seems they too are making progress.

Testimonial – Terry Sell

Viajé a El Salvador por primera vez en el 2014. Pude ver los frutos de las labores de Padre Rafael en el área de educación para los niños, gente, y comunidades de El Salvador. Su colegio prospera y produce buenos resultados para los niños y padres y la iglesia en El Savlador. Ya había conocido a Padre Rafael en mi parroquia. Es muy entregado a sus proyectos y su gente y tiene éxito en cumplir sus metas.

Más de Terry

Es mi segundo viaje de Ohio a El Salvador para visitar al colegio. Me ha impresionado el continuo progreso tanto del colegio como de la casa. Yo apoyo a los jóvenes en nuestra parroquia hermana de Potonico y también doy para la media beca e el colegio. Es tan triste ver como los niños no pueden recibir una educación de calidad y peor, como sus papás o ellos mismos se sabotean o pierden oportunidades. Espero continuar apoyando a los jóvenes y también espero comprar unos libros para la biblioteca. Hay demasiados pobres aquí y espero que el gobierno, tanto a nivel nacional como al local, tenga éxito en aliviar los problems. Parece que hay progreso.

Testimonial – Harry Ericson

Fourth day in El Salvador. El Salvador is so different from the United States. I have seen poverty in many countries. El Salvador’s poverty is the most extreme I have seen. It occurs to me that poverty, particularly extreme poverty, is a form of slavery; a total lack of education is another form of slavery. The people here suffer from both. Father Fuentes devotes his life to combat both of these forms of slavery. I’m in a kind of shock from what I have seen. My experiences here have made an impression that will never be forgotten or even diminished.

Testimonial – Harry Ericson

Cuarto día en El Salvador. El Salvador es tan diferente de los Estados Unidos. Yo he visto la pobreza en muchos paíes pero aquí es más extrema que en cualquier otra parte. Me parece que la pobreza, sobre toda la extrema pobreza, es una forma de esclavitud. Las personas aquí sufren de las dos cosas. Padre Rafael ha dado su vida para combatir ambas formas de esclavitud. Estoy en shock de lo que he visto. Mis experiencias aquí han formado una impresión en mi que nunca desaparecerá ni disminuirá.